culto a las reliquias de los santos

Las reliquias y el culto a los santos

¿Por qué se rinde culto a los santos?

Desde tiempo muy antiguo, la Iglesia no solo legitima, sino que también fomenta el culto a los santos. El fundamento para este culto es el dogma de la comunión de los santos, que a su vez reconoce tanto la intercesión de los que ya gozan de la gloria (Cf. Concilio Vaticano II, Lumen Gentium, 49), como el ejemplo para los fieles. Pero solo se rinde culto público a quienes han sido incluidos por la autoridad de la Iglesia en el catálogo de santos o de beatos.

¿Qué son las reliquias?

Se entiende por reliquias, en sentido estricto, los restos del cuerpo de un santo; en sentido amplio, todos los objetos que estuvieron en contacto con ellos; reliquias insignes son partes notables del cuerpo de los santos.

¿Por qué se veneran las reliquias?

El sentido de la veneración de las reliquias nace del culto a los santos. Desde este punto de vista es necesario huir de cualquier valor mágico que pudiera ser atribuido a los restos, ya que, en último término, el culto tributado a los santos nunca va desligado del culto a Dios que se ha encarnado. Dios ha llegado a nosotros principalmente a través de su Hijo, hecho hombre como nosotros. Pero también a través de los santos es posible descubrir el rostro de Dios, ya que el santo es capaz de reflejar la luz y la vida de Dios entre los hombres. Asimismo, esas reliquias que se veneran están llamadas a la resurrección de la carne. La consecuencia última de que Dios se ha encarnado, ha muerto y ha resucitado es que también nosotros estamos llamados a resucitar después de muertos. En las reliquias de los santos reconocemos ya anticipadamente la gloria a la que también están llamados los cuerpos de los santos.

¿Desde cuándo se veneran las reliquias?

La veneración de las reliquias comenzó a tener gran auge con el culto de los mártires en las catacumbas, durante el periodo de persecuciones en los primeros siglos del cristianismo. Todavía hoy se observa la antigua tradición de colocar bajo los altares reliquias de los mártires o de otros santos (Cf. Código de Derecho Canónico, canon 1237 §2). Se subraya siempre el valor de las reliquias de los mártires por la especial fuerza testimonial que tiene su sangre. Para huir, sobre todo, de cualquier planteamiento mágico, la Iglesia prohíbe terminantemente la venta de reliquias sagradas (Cf. Código de Derecho Canónico, canon 1237 §1) y busca asegurar que sean auténticas.

el cuerpo de Bernadette
y las reliquias

La primera exhumación para examinar su cuerpo tuvo lugar el 22 de septiembre de 1909, después de treinta años de enterrada. Se la vio hermosa y sin ningún signo de corrupción. Las carnes, resecas e intactas, conservaban su blancura. La cabeza aparecía cubierta con la toca y el velo; las manos cruzadas sobre el pecho, sosteniendo el crucifijo (herrumbroso) y el rosario completamente enmohecido. Los ojos cerrados, un poco hundidos en sus orbitas,  los labios entreabiertos como en actitud de sonreír.
La segunda exhumación tuvo lugar el 3 de abril de 1919 y la tercera el 25 de abril de 1925. El doctor Comte afirmó: El cuerpo está intacto… No hay apariencia de la descomposición cadavérica habitual y normal, después de larga permanencia en una sepultura abierta en la tierra. En esta ocasión el rostro estaba ennegrecido. Por este motivo, se le cubrió el rostro y las manos con una película de cera para realzar sus facciones con los colores naturales.
Se tomaron algunas muestras de su cuerpo entre ellas un trozo de costilla que es el que se conserva en el santuario y peregrina este año por España

El cuerpo de Bernadette SOUBIROUS fue exhumado el 18 de abril de 1925, cuarenta y seis años después de la muerte, para recoger reliquias.

Esta operación fue encomendada a los médicos COMTE y TALON. Es el primero de estos que procede a extraer las muestras en el cuerpo que «tenía una consistencia suave y casi normal», escribió, en 1928, en el Boletín de la Asociación Médica de Notre-Dame de Lourdes.

El 14 de junio de 1925, Pío XI proclamó a Bernadette SOUBIROUS «Bendita». Su cuerpo fue trasladado a su casa actual en Nevers el 18 de julio de 1925.

El 8 de diciembre de 1933, el papa Pío XI canonizó a Santa Bernadette, celebrada en la Iglesia de Francia el 18 de febrero.

Las «Actas originales», conservados en los archivos de Nevers y escritos en latín, indican que fueron tomados para las reliquias: 

  • Un fragmento de la quinta costilla;
  • Un fragmento de la sexta costilla;
  • Rótulas;
  • Una muestra muscular, en la parte externa del fémur derecho
  •  mucho cabello
  • Y varios fragmentos que provienen de los músculos y la piel.

La conservación y la autentificación de estas reliquias se confían a la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Nevers, bajo la vigilancia del Obispo de Nevers.

Estas reliquias fueron ofrecidas, en forma de porcines ex-carne o ex-osssibus, por las Hermanas de Nevers, a varias casas de su Congregación. La reliquia que está en el relicario que va a España es una reliquia ex carne, dada a la Congregación de los Misioneros de la Inmaculada Concepción (Padres de Garaison), fundada en 1836. Desde 1866, es esta congregación la que dirigió el Santuario de Lourdes a petición del obispo Laurence de Tarbes. En el Santuario hay también otra reliquia en un ostensorio que proviene de un trozo de la piel, y fué utilizado en la canonización de la Santa. 

En 2018, el Reverendísimo Padre Horacio BRITO, Superior General de los Misioneros de la Inmaculada Concepción, confió esta reliquia al Santuario de Lourdes.

Ahora se encuentra en el relicario realizado en España por los talleres Granda.

Este relicario fue inaugurado solemnemente en Lourdes el 30 de mayo de 2019.